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08.03.2020

Mujeres, misioneras y teologas - curtidas luchadoras mirando al futuro con la esperanza de quien se sabe vencedor.

Todo empezó con el deseo que la voz de la mujer se escuche con claridad en todos los ámbitos desde los que se mueve el mundo. Paloma Gómez-Cornejo ha entrevistado las misioneras teologas pioneras del VERBUM DEI. Tras escucharlas, está convencida, nada se opone en este mundo a quien tiene una misión y vive para ella. Esas mujeres, misioneras son curtidas luchadoras que, en lugar de pararse ante las cicatrices de las batallas diarias, miran al futuro con la esperanza de quien se sabe vencedor. ¿Su secreto?

Paloma les preguntó y ellas se lo han contado. El fruto: "Ella me lo ha contado" un libro asombroso.

Hoy por ser Dia de la Mujer presentamos parte de la entrevista con la misionera y teologa, Nuria Frau. Nacida en 1946 en Mallorca conoció al cura mallorquin y más tarde fundador de VERBUM DEI, Jaime Bonet (1926-2017) participando en el movimiento de convivencias cristianas.

Nuria estudiaba teología después del Concilio y tuvo, como afirma la inmensa suerte de tener unos profesores, todos varones, aunque muy avanzados en su pensamiento y doctrina social, que marcaron profundamente mi vida por su fe, su sabiduría y su sentido crítico. Nombres como González Faus, Vives, Oriol Tuñí, Manresa, Boada, fueron verdaderos Maestros de vida y de esperanza. Viví la puesta en marcha del Concilio en las iglesias locales. Por mi formación teológica, contribuí a divulgar las directrices del Concilio tanto en España como en Portugal.

Nuria Frau fue profesora de Teología Sistemática, especialmente de Cristología en el ITVD-San Pablo Apostól.

Paloma Gómez-Cornejo: El cambio del papel de la mujer ¿impulsa la transformación de la sociedad?

Nuria Frau: Recuerdo una tarde, en algún lugar de España, en que iba de viaje sola, conduciendo el coche. En aquel momento alguien entrevistaba en la radio a una escritora española llamada Rosa Chacel. Eran los inicios de la década de los noventa. Rosa tenía unos noventa años y esta entrevista se realizó pocos días antes de su muerte. La periodista le preguntó cuál era, para ella, el descubrimiento más importante que había presenciado a lo largo de su vida. Sin ninguna duda, con voz firme, aseguro, que más importante que el ir a la luna y más trascendental que todos los descubrimientos científicos juntos, era el “despertar” de la mujer. Después afirmó congracia:” el problema es que ni nosotras mismas hemos tomado aún conciencia de esta realidad”. Reconozco que aquella afirmación contenía tal verdad y grandeza, que me impactó profundamente. Aquellas palabras quedaron para siempre grabadas en mí y aun con el paso de los años, procuro recordarlas y tomar consciencia de mi papel como mujer. Las intuiciones de Jaime, encontraban en mí una receptividad natural: Yo también estaba muy segura de la necesidad de afirmar la promoción y formación de la mujer al mismo nivel que los hombres, dentro y fuera de la iglesia. Jaime nos lo repetía una y otra vez: “La mujer tiene que formarse a conciencia, para poder hacer en la Iglesia lo mismo que hace el sacerdote. La misionera tiene que ir a la cabeza para ayudar a la mujer en su promoción. Por el bautismo, hombres y mujeres, laicos y consagrados, madres de familia, esposos, todos tenemos la misma dignidad. Todos estamos llamados a ser “Sacerdotes, Profetas y Reyes”. Todo hombre y toda mujer bautizada, tienen el derecho y el deber de anunciar el Evangelio”.

Paloma Gómez-Cornejo:Desde luego Jaime fue un visionario, dentro de una época española medio represiva, medio rompedora.

Nuria Frau: Si, todo esto era profundamente innovador en un estilo de vida consagrada femenina, Teníamos reuniones en el café Niza de Palma, éramos muy creativas . ... El Concilio Vaticano II fue el acontecimiento eclesial que marcó profundamente la segunda mitad del siglo XX. La Iglesia emprendió un camino de aproximación del mundo moderno, que ojalá acometiese a ritmo más acelerado. El “Mayo del 68”supuso un nuevo enfoque. Con el lema “la imaginación al poder” dio inicio a un proceso imparable, que afecto todos los ámbitos de la persona y de la sociedad. La liberalización sexual fue un paso importante que afectó profundamente a la mujer. La muerte de Franco, el Caudillo. La monarquía parlamentaria instaurada por el Rey D. Juan Carlos I. La etapa de la transición española con la separación de la Iglesia y el Estado encabezada por el Cardenal Tarancon… todos estos acontecimientos fueron modificando el pensamiento de la época y aun sin ser muy conscientes, nos fue afectando a todos y, poco a poco, entramos en un proceso de cambio imparable, en el cual todos somos los mismos, sin embargo ya somos muy diferentes.

Paloma Gómez-Cornejo: El cambio del papel de la mujer ¿impulsa la transformación de la sociedad?

Nuria Frau: Recuerdo una tarde, en algún lugar de España, en que iba de viaje sola, conduciendo el coche. En aquel momento alguien entrevistaba en la radio a una escritora española llamada Rosa Chacel. Eran los inicios de la década de los noventa. Rosa tenía unos noventa años y esta entrevista se realizó pocos días antes de su muerte. La periodista le preguntó cuál era, para ella, el descubrimiento más importante que había presenciado a lo largo de su vida. Sin ninguna duda, con voz firme, aseguro, que más importante que el ir a la luna y más trascendental que todos los descubrimientos científicos juntos, era el “despertar” de la mujer. Después afirmó congracia:” el problema es que ni nosotras mismas hemos tomado aún conciencia de esta realidad”. Reconozco que aquella afirmación contenía tal verdad y grandeza, que me impactó profundamente. Aquellas palabras quedaron para siempre grabadas en mí y aun con el paso de los años, procuro recordarlas y tomar consciencia de mi papel como mujer.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Y tú por qué piensas que el proceso lleva este ritmo?

Nuria Frau: La historia está llena de la presencia de mujeres que dejaron su marca, pero es reciente el gran cambio por el cual, de ser vistas como meras reproductoras que contribuían a la sociedad con su papel definido en el hogar, se plantea la posibilidad de que las mujeres deberiamos ser iguales a los hombres. Siempre de extremo a extremo, y ocupando un papel que no queremos, puesto que no es la igualdad con el varón lo que perseguimos, si no el reconocimiento de nuestra dignidad en derechos y deberes, revalidando nuestras diferencias femeninas, que nos hacen ser lo que somos, algo irrenunciable para nosotras. El acontecimiento es que, “el pensar femenino”, ya no se contempla en casos aislados, sino que se vive como un derecho y un deber que nos asiste a todas y a cada una.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Y los hombres? ¿Cómo crees que viven ellos este proceso?

Nuria Frau: Parece que en general, un poco perdidos. Necesitan de un tiempo para resituarse antelas novedades. Sinceramente, creo que el cambio de la mujer está aún por liderar, ya que es de tal calibre, que difícilmente se consigue acompañar. Tenemos una memoria excesivamente corta. Hace sólo pocos días, la mujer no votaba, no podía ejercer determinados cargos, no podía, no podía, no podía… Tanta cosa no podía que ni siquiera podía decidir por ella misma. Siempre precisaba de alguien que la tutelara, si no era el padre era el marido y pobres de aquellas que no lo tuvieran. Menos mal, que en la sociedad civil, al menos en nuestro “primer mundo” podemos afirmar que salvo dolorosas excepciones es una realidad del pasado.

Paloma Gómez-Cornejo: Y tú misma Nuria, ¿cómo adaptaste tu infancia de post guerra a estos cambios?

Nuria Frau: Viví la transición y el inicio de la democracia en España. Estudie la teología después del Concilio y tuve la inmensa suerte de tener unos profesores,( todos varones, aunque muy avanzados en su pensamiento y doctrina social) que marcaron profundamente mi vida por su fe, su sabiduría y su sentido crítico. Nombres como González Faus, Vives, Oriol Tuñí, Manresa, Boada, fueron verdaderos Maestros de vida y de esperanza. Viví la puesta en marcha del Concilio en las iglesias locales. Por mi formación teológica, contribuí a divulgar las directrices del Concilio tanto en España como en Portugal. Creo que sin arrogancia, podríamos decir que, en Verbum Dei, nos habíamos adelantado un poco en el tiempo. Las misioneras, siguiendo a Jaime como co-fundadoras, éramos las que, liderábamos la comunidad en aquel momento. Estábamos en estudios de Teología, en Fundaciones, en la estructuración de la propia comunidad, en la creación de los centros misioneros, en la acogida y formación de los y las que despertaban a la vocación según el Carisma. Vivíamos tiempos de gran ímpetu y al mismo tiempo de gran búsqueda. En la sociedad, la presencia de la mujer comenzó a salir de su anonimato. Parecía un movimiento imperceptible, pero pronto constatamos que también imparable. La mujer irrumpió con toda su capacidad desconocida hasta entonces en todos los ámbitos de la sociedad: en la cultura, las artes, la educación, en la política, las ciencias, en la investigación puntera; hasta en el ejército la mujer asumía su papel y su lugar.

Paloma Gómez-Cornejo: Me hablas de derechos sociales, pero como diría don Quijote “ con la iglesia hemos topado, querido Sancho” ¿Cómo vive esta transformación la mujer en el seno de la iglesia?

Nuria Frau: Es indiscutiblemente el lugar decisivo, no en cuanto a reconocimiento y dignidad, si no en cuanto a desempeño, ya que las mujeres, tanto consagradas como laicas, realizamos en las tareas eclesiásticas un 80% del total. Figúrate si somos fundamentales, que me atrevo a decir que, si un día cualquiera, decidiésemos hacer una huelga, con el fin de que nos fueran reconocidos nuestros derechos, tal como se viven en la sociedad civil, sería más o menos una hecatombe. Pero no quiero entrar en polémicas. Sería suficiente profundizar los Evangelios y acompañar a Jesús en su cercanía a las mujeres, para darnos cuenta del largo recorrido que tenemos que hacer en la Iglesia, para poder vivir lo que Jesús nos propone. Jesús es la manera humana en que Dios es hombre. Jesús nos revela al Padre, Jesús es el Hijo. En Él y por Él, todos somos hijos y todos somos llamados a ser hermanos como Jesús. Jesús dignifico a las mujeres. Jesús aprendió de las mujeres. Jesús amó a las mujeres. Paloma Gómez-Cornejo: ¿Cuáles piensas tu que son las barreras que se alzan frente a estos derechos, tan claramente mostrados por El Maestro? Nuria Frau: Son las mentalidades y los preconceptos, que impiden que la fuerza del Espíritu, pueda hacer el milagro , ya que sabemos que “todo hombre y toda mujer es hijo de Dios”. Lo somos por el hecho de ser humanos. Creados por Él. El Bautismo hace presente esta realidad, aunque no todos sean bautizados, en el bautismo de Jesús, estamos todos. Él es el Camino, la Verdad y la Vida para todos. Y en ese todos entran TODOS: hombres y mujeres, creyentes o no.

Paloma Gómez-Cornejo: Creo que tu claridad sobre este tema, es meridiana y muy justa. ¿Cómo piensa pues que llegaremos a completar este proceso que va de los papeles definidos antaño, al nuevo paradigma de la mujer en el mundo?

Nuria Frau: La mujer ha asumido desde mitad del siglo XX, el poder en todos los ámbitos de su vida con el compromiso la carga y la exigencia que ello implica. Durante milenios, era el hombre quien suministraba el alimento a la familia y a la comunidad. La mujer vivía dependiendo del marido, criando a los hijos y cuidando de la casa. La subordinación de la mujer al hombre se vivía en todos los campos de la vida humana, regida por la ideología y cultura patriarcal. El machismo permanece, aún, tanto en el inconsciente masculino como en el femenino, cediendo muy lentamente a la realidad que se abre camino. Las mujeres vamos encontrando un equilibrio, que nos permita conservar la propia feminidad con nuestro nuevo papel en el mundo. No parecemos estar dispuestas a sacrificar nuestro ámbito afectivo, pero tampoco renunciamos a otras áreas como la profesional. Continuamos avanzando hacia nuestra autonomía: La mujer estudia, trabaja, vota, se expresa, toma decisiones, asume su sexualidad y su papel en ella. Se siente en igualdad de derechos, deberes y responsabilidades frente a los hombres. Más aun necesitamos, como decía Rosa Chacel, hacernos conscientes de que aún queda mucho hasta que la igualdad sea una realidad y no una teoría. (...)

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Cuál es por tanto tu visión de futuro en este tema?

Nuria Frau: La visión de futuro nos lleva a ver al hombre y a la mujer como compañeros, así como Dios nos creó y nos soñó: libres, formando equipo, mirándonos a los ojos limpiamente, sin competitividad, sino admirando lo más valido de cada uno, respetando intereses, y cultivando valores que nos aproximen, en la tarea común, que no es otra más que ser capaces de crear juntos un mundo de paz, unidad y amor. Algo que aun hoy continúa siendo una utopía.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Piensas entonces que hemos de amoldarnos a un cambio de papeles? ¿Vivimos un nuevo paradigma, que nos obliga a dejar nuestros modelos conocidos detrás?

Nuria Frau: Siento la necesidad de que tomemos un poco de distancia para ser conscientes y objetivos sobre la transformación, casi imperceptible, de la cual somos protagonistas. Viendo el mundo de hace 20, 30, 40 años, nos sorprende darnos cuenta de cómo va cambiando sutilmente, sin hacer apenas ruido, aparentemente sigue todo igual, mas es profundamente diferente. Desde una mirada más profunda apreciamos que son muchos los paradigmas que han cambiado. Los profundos cambios en el mundo femenino, dejan su huella, por ser complementos necesarios, en lo masculino. Están sobradamente estudiadas las variaciones experimentadas en la esfera de lo público, pero también son muy llamativas las que afectan al ámbito privado. Se ha transformado la figura del ama de casa, y la información sobre cómo controlar la capacidad reproductiva, y el enfoque hacia una maternidad responsable y mantenible, disminuye el tiempo requerido para cuidar de la prole. Esto permite a la mujer una mayor participación en la vida social Muchas mujeres, hoy, podemos decir sí ó no, aunque queda un largo camino a recorrer en la iglesia y en el mundo. La mujer a pesar de todo “está en pie” y no de guerra, si no de dignidad. Somos personas con deberes y derechos.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Que acontecerá, en la Iglesia, cuando la mujer, laica y consagrada, pueda vivir sus deberes y sus derechos?

Nuria Frau: Es cierto que necesitamos ser perspicaces y críticos, porque, no todo el dinamismo que se experimenta está orientado en la mejor dirección. Muchas mujeres, entraron en el esquema y en el ritmo masculino del hombre. El feminismo ha sido, en muchos casos, la masculinización de la mujer, y eso es otra forma de machismo, que anula la femineidad, sus dones y sus perfiles. « Un porcentaje razonable de mujeres que trabajan como ejecutivas, han renunciado a la maternidad ó la han retrasado hasta el final de la década de los treinta años. La mujer siente que “tener éxito”, es mantener la actividad laboral, social, de ocio, cultura, liderazgo, cuidados físicos… y ser al tiempo madres con el tiempo y atención que esta realidad exige, provoca una ansiedad enorme”1. Nosotras, mujeres marcadas por un carisma, en el seno de la Iglesia estamos llamadas a ser “mujeres fermento” en el corazón del siglo XXI. Pero llega el momento de preguntarnos ¿Que decimos las mujeres sobre nosotras mismas?
Paloma Gómez-Cornejo: ¿Y que decimos Nuria?

Nuria Frau: Hace ya unos años, en el 2010, estando ya de lleno en este siglo, sentí una enorme necesidad de iniciar una reflexión seria sobre “La mujer en el siglo XXI”. Trabaje con ilusión aquel proyecto y celebramos un encuentro, de mujeres de la familia misionera Verbum Dei.

Paloma Gómez-Cornejo: Tuve el honor de asistir como invitada a aquel memorable encuentro

Nuria Frau: Cierto, lo disfrutamos juntas, y aunque la mayor parte de asistentes eran de Portugal, vinisteis mujeres de la FaMVD de España. Asi fuimos llegando con muchas ganas e ilusión a Val de Lobos, donde se alza nuestro centro misionero, cerca de Lisboa.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Aun hoy produce cierta extrañeza, que una reunión sea solo de mujeres? Nuria Frau: Pues cada vez menos, espero. Cierto que éramos sólo mujeres, pero no por una cuestión de feminismo, sino porque sentíamos la necesidad de escuchar nuestras voces en un espacio propio, en el cual rezar, reflexionar, expresarnos, compartir… Fue un fin de semana profundo, amigable, creyente y muy “femenino”. Las mujeres tomamos la palabra y hablamos sobre nosotras mismas. Hubo muchas afirmaciones, negaciones, preguntas y cuestiones que fueron rampa de lanzamiento sobre nuestra propia realidad y el cambio que estamos viviendo. Pudimos confirmar que nuestro sentido de identidad era un gran punto de partida. Un vínculo común, que no hacía falta buscar ni inventar, ya que era patente y se sentía claramente. Partiendo de nuestro pasado individual, grupal y también comunitario, compartimos aquel presente que nos conduce en su dinamismo a estas nuevas experiencias que aún nos esperan, que están por vivir, que han marcado y diseñado nuestro futuro como mujeres. Atrás quedaron los tiempos en que no podíamos expresarnos. Hoy en nuestras vidas se abren horizontes pletóricos de caminos que esperan ser transitados por nuestra inmensa búsqueda, por la propia vida y experiencia, que ha dejado en ellos sus huellas y que nos hacen confirmar y reformular lo que vivimos: ¿Cuál es mi vocación? ¿qué es lo que me marca y empuja por dentro?

Paloma Gómez-Cornejo: Es una pregunta existencial Nuria. ¿Tienes la respuesta?

Nuria Frau: Tengo la mía, efectivamente, la que toca a mi vida, pero también veo como el siglo XXI se presenta, en el mundo, con algunos desafíos definidos, desde estos temas que nos ocupan. Tenemos que estar abiertas para dialogar con la permeabilidad propia de la existencia vivencial de los días de hoy, la capacidad de acoger al mundo tal como es y esta, desde nuestra identidad de mujeres y la clara misión que nos impulsa. El futuro, se me ofrece como camino de construcción. Es muy importante que cada quien conozca su identidad, se sumerja en ella, liberándose de los obstáculos que impiden avanzar.

Paloma Gómez-Cornejo: En aquel encuentro hubo excelentes ponencias, expuestas por mujeres de muchos ámbitos sociales y diferentes campos profesionales. Recuerdo que había médicas, abogadas, teólogas, empresarias, madres de familia. ¿Qué destacarías?

Nuria Frau: Pues una de aquellas mujeres, nos hizo tomar conciencia de que a lo largo del fin de semana, afloraron múltiples actitudes femeninas, se creó un ambiente lleno de compañerismo, identificación, alegría, compromiso, acogida, profundidad, intuición, capacidad de compartir, paz, sabiduría, familiaridad, cuidado mutuo, sintonía, apertura al aprendizaje, diversidad, silencio, complicidad, gozo, unión, esperanza, amistad, desafíos, reencuentros, aprendizaje, pertenencia, pluralidad, risa ,respeto al llanto, vocación, sueños, serenidad. En definitiva ¡se hizo patente la grandeza de Dios en nosotras!. Paloma Gómez-Cornejo: ¿Tu crees Nuria, que es cierto aquello de que muchas veces, somos las propias mujeres las que no dejamos entrar a los hombres en roles compartidos? ¿Tenemos miedo de ser sustituidas?

Nuria Frau: Reconozco que muchas mujeres hemos sido educadas en un gran afán de perfeccionismo y esto acaba por crearnos a nosotras mismas una presión interna, que es fuertemente opresora. Por tanto, la competitividad y la falta de libertad frente a otras opciones, muchas veces, nos las colocamos nosotras mismas. Hasta hoy, para la mayoría de las mujeres, el cuidar de los otros y del mundo, ha hecho que no cuidásemos suficientemente de nosotras mismas. Esta realidad es profundamente negativa, porque quien no sabe cuidar bien de sí mismo, difícilmente cuidará bien de los otros. Es importante destacar que una de las conclusiones de aquel encuentro en Val de Lobos, fue que la humanidad no tiene un sexo y su opuesto, sino que posee una cara masculina y otra femenina, siendo todos hermanos.

Paloma Gómez-Cornejo: ¿Es cierto que en aquellas reflexiones afloró el hecho de que muchas mujeres que han pasado a la historia, desempeñaron papeles masculinos?

Nuria Frau: Asi es, y posiblemente fue por eso que alcanzaron la fama, ya que desde el ámbito abierto a lo femenino no había apenas espacio para ningún hecho singular. También se destacó, que existen más libros sobre las mujeres escritos por hombres, que por las propias mujeres. La historia está llena de registros negativos sobre las mujeres, que revelan la forma en que varones y hembras fuimos educados, o des-educados, para relacionarnos entre nosotros. Constatamos que, durante muchos años la carta sobre los Derechos Humanos, era entendida como sólo referida a los hombres. La propia Iglesia, en algún remoto momento de la historia, reflexionó sobre si la mujer era completa como el hombre o bien, si tal vez no tenía un alma propia. Gracias a Dios, y nunca mejor dicho, ahí está el primer capítulo del Génesis “hombre y mujer los creo, a su imagen y semejanza los creo”.

¿Que es lo que diferenció tanto al hombre y a la mujer, para que más de la mitad de la humanidad, (ya que siempre hemos nacido mayor número de mujeres), fuese, a lo largo de tantos siglos, tratada como inferior a la otra?

¿Que es lo que justifica que en tantos lugares del mundo se mantenga aun este criterio?
Y, en la iglesia, ¿no será necesario dejar al Espíritu más libre, para que el clamor expresado por tantas mujeres pueda abrirse paso en este siglo XXI? Tenemos muchas cuestiones abiertas que nos introducen en innumerables desafíos.En este tiempo, que es el nuestro, Dios habla, como en todos los tiempos, y precisa de hombres y mujeres que quieran escucharle y ayudarle. ¿Estamos preparados y dispuestos?

Paloma Gómez-Cornejo, es española y consta ser una profesional de Enfermería, Experta en Nutrición y Dietética para Enfermería, madre de familia que pertenece a la Familia Misionera VERBUM DEI. Ha cursado un Diplomado en Teología para la evangelización y se dedica a llevar cursos de capacitaciäon humana y espiritual, autora y luchadora para la cuasa de la mujer.



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Al servicio de una familia universal de hermanos en los cinco continentes  ...

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